Pinzas de la ropa... motricidad fina

"Los movimientos no solo los hacemos simplemente por movernos, cada movimiento tiene su propósito, siempre tiene alguna intención" Maria Montessori.


Jugar y jugar, eso es lo que hacemos con las pinzas de la ropa. Esta es una actividad de corta duración aunque eso no quiere decir que el niño tarde poco tiempo o sea capaz de finalizarla. Todo dependerá de muchas variables.

Lo mejor de todo es que los materiales son muy fáciles de obtener y seguramente ya los tenemos en casa por lo que en pocos minutos ya está lista. Pero no hay que olvidar que para que sea más o menos exitoso el juego habrá que esforzarse más y... entonces ya no será tan inmediata la propuesta.

A tener en cuenta:

Beneficios:

  • Permitirá desarrollar y fortalecer los dedos índice, corazón y pulgar tan necesarios para tareas en las que es necesaria la pinza digital: escribir, dibujar...
  • Se puede empezar a practicar a partir de los tres años.
  • Ayuda a desarrollar las habilidades manuales clasificadas como de motricidad fina.
  • Otros aprendizajes: los colores, contar, clasificar, realización de series. El inicio de las matemáticas.
  • Nos permitirá introducir reglas de juego ordenadas y sencillas.
  • Nos permitirá progresar y aumentar la dificultad.
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Necesitamos/materiales:

-Pinzas para tender la ropa.

Las hay de madera y de plástico. Estas últimas de diferentes colores, presión, tamaño e incluso las hay de diseño. Es importante que sean atractivas para el niño. Dependiendo de su habilidad necesitaremos más o menos presión y cantidad de pinzas.

-Un recipiente 

Un contenedor/recipiente en donde verter las pinzas, donde poder cogerlas y colocarlas. Puede ser cualquiera. Hay que tener en cuenta la resistencia del mismo y que no sea más atractivo que las pinzas ya que nuestro objetivo es que se jueguen con estas y no con el contenedor.

Juegos a proponer;

Iniciaremos las actividades siempre teniendo en cuenta el desarrollo del niño a la hora de escoger la presión de las pinzas e incluso la cantidad.
No desesperemos si el niño no permanece en la actividad el tiempo que nosotros adultos habíamos previsto, para ello hay que ser originales y variar al juego y jugar con ellos, es decir: quizás nuestros niños, aunque nos parezcan grandes, necesiten que les animemos verbalmente o que les conduzcamos en el juego hasta que ellos se sientan más seguros.

Lo más importante, no olvidemos la parte lúdica de esta actividad, hay que se capaz de disfrutar con ella, puede dar mucho de sí y de ello dependerá que el niño desee repetir y repetir.

Primero: Presentar las pinzas ya colocadas en el borde del recipiente. El niño las cogerá de una en una y las colocará en el interior del recipiente.

Segundo: Presentar las pinzas en el interior del recipiente y el niño las colocará de una en una en el borde del mismo y luego a la inversa.
Podemos añadir dificultad combinando las diferentes presiones de las pinzas, jugando con el tiempo a ver quien tarda menos en hacer el recorrido correctamente, haber quién lo hace más veces en x tiempo etc. 
También podemos potenciar el lenguaje y las matemáticas. Hacer series con los colores e incluso mezclando pinzas y combinando las formas. Hacer que el niño hable en voz alta y nos diga el color de la pinza y que cuente.

Así es como atrapo a mi Principito y consigo que sin darse cuenta fortalezca sus deditos y aprenda alguna cosa más...